Archive for Diciembre, 2009

•Las hormonas sexuales tienen efectos que van más allá del sexo y la reproducción; en el sistema nervioso central, por ejemplo, se relacionan con las “diferencias” entre el cerebro de hombres y mujeres, con la distinción de las neuronas y la comunicación entre ellas.
Ignacio Camacho Arroyo, de la Facultad de Química de la UNAM, explicó en un comunicado que además, pueden funcionar como “neuroprotectores”, o estar involucradas en mecanismos de sueño-vigila, estado de ánimo e, incluso, crecimiento de tumores cerebrales.
Las hormonas son moléculas que, por su naturaleza química, se denominan esteroides; se derivan del colesterol y se sintetizan en las gónadas (ovarios y testículos), en la glándula adrenal y en el sistema nervioso central.

Las más abundantes son la progesterona y el estradiol, que se encuentran mayoritariamente en mujeres, y la testosterona, en varones, aunque ambos sexos tienen todas, aclaró el experto.

El ganador de la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos, señaló que están presentes incluso antes de nacer, desde el desarrollo embrionario, cuando organizan de manera diferenciada, el cerebro de un hombre o de una mujer.

En los mamíferos, hay periodos críticos de diferenciación sexual cerebral en etapas embrionarias, o en los primeros días después del nacimiento, en que ese centro nervioso es muy susceptible al medio ambiente hormonal; si éste se modifica, se puede propiciar que en una hembra, ese órgano adquiera características del macho, y viceversa.

En el caso de los roedores, ese periodo se da en la primera semana después del nacimiento.

“Administramos hormonas en ese lapso y vimos diferencias en la expresión de algunos genes. Antes o después del periodo crítico no se tiene ningún cambio”.

Moldear el cerebro de un organismo en fases tempranas de su desarrollo, con un tratamiento hormonal, tiene consecuencias en otros sistemas. En un trabajo publicado este año por Camacho Arroyo y sus colaboradores, se percibió que esas hormonas influencian el sistema inmunológico.

Un niño y una niña piensan diferente; al pedir a infantes de seis años hacer un dibujo libre, ellas eligen pintar con colores variados, flores o soles; ellos, objetos como autos. Ello no se debe sólo a cuestiones sociales: cuando existe un incremento importante de testosterona en las pequeñas por alguna enfermedad congénita, dibujan como lo hacen los chicos.

En la etapa adulta, sobre todo en la mujer, hay variaciones impresionantes en los niveles hormonales con consecuencias en términos de la conducta sexual, y en muchas actividades cerebrales y emocionales, puntualizó el investigador. Así ocurre en el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia.

El estradiol y la progesterona cambian a lo largo del ciclo menstrual; en la etapa ovulatoria la mujer está más “cariñosa” y dispuesta a una relación sexual, pero después de niveles altos, las hormonas bajan, y antes de la menstruación puede haber síndrome premenstrual, que podría requerir ayuda médica por problemas de ansiedad y depresión, explicó.

En el embarazo, la fisiología del organismo es completamente diferente, y la percepción también. Entonces, ellas resuelven mejor pruebas de memoria-aprendizaje que las no preñadas. “Eso refleja que hay un efecto importante de las hormonas sexuales en los procesos cognitivos”, acotó.

Si a las ratas se les quitan los ovarios, principal fuente de producción hormonal, y luego se les administra estradiol, en las neuronas se produce un mayor número de dendritas (estructuras que les permiten comunicarse entre ellas). Se piensa que eso también ocurre en mujeres, y que por ello responden diferente a pruebas de memoria, de acuerdo con la fase del ciclo menstrual en la que se encuentran.

Al simular un modelo experimental de menopausia en roedores, se quitaron los ovarios y fueron tratados con diferentes concentraciones de estradiol; los animales que estuvieron 18 semanas sin un régimen hormonal, presentaron una disminución en los procesos de memoria y aprendizaje, en comparación con los de dos semanas, abundó el especialista.

En mujeres menopáusicas se ha observado que la terapia de sustitución hormonal tiene efectos completamente diversos, en cuanto a habilidades cognitivas, cuando se realiza poco o mucho tiempo después del inicio de la menopausia. “Al parecer es mejor aplicarla cuanto antes, aunque siempre bajo supervisión médica”.

Hemos visto, mencionó, que hay mayor cantidad de astrocitos (células cerebrales) en el hipocampo –región del cerebro importante en la memoria y el aprendizaje– de las ratas hembra que en el de los machos. Ello podría reflejar, hasta cierto punto, las diferencias de percepción, memoria y aprendizaje entre ambos sexos.

fuente/periodicodigital.com.mx/

Inesperadamente una levantadora de pesas chilena dio a luz a un niño mientras entrenaba en un gimnasio brasileño, informaron empelados del lugar.

08:49:00
Elizabeth Poblete de 22 años, se encontraba entrenado cuando empezó a sentirse mal y llamo a un doctor, la mujer argumentó que no sabía que estaba embarazada.

El bebé, Eric José, nació prematuro, con un peso de 1,150 kilos y se encuentra en cuidados intensivos, los médicos calcularon que Poblete tenía aproximadamente seis meses de embarazo.

El director del gimnasio, Horacio Reis, se declaró sorprendido explicó que hace una semana la mujer había participado en una competencia en la que él fue juez y Poblete gano, pero nunca imagino que la chica estuviera embarazada, es una chica robusta y fuerte es todo lo que note agregó.

El entrenamiento y la dieta a la que se someten las levantadoras de pesas pueden causar una menstruación irregular y ocultar un embarazo.

fuente/puentelibre.com.mx/

La edad de la primera menstruación se acerca ya a los 10 años — demasiado niña para ser mujer. Los expertos apuntan a la obesidad como primera causa y alertan sobre las consecuencias psicológicas y sociales…

En casi todo el mundo, la consulta de “endocrinología pediátrica” recibe cada vez más niñas que acaban de experimentar lo que llaman “el estirón” . “¿No se puede parar esto?”, preguntan los padres al médico.

Con “esto” los padres se refieren a la aparición prematura del vello púbico, del pezón mamario y de las curvas femeninas… en niñas que aún no tienen ocho años de edad.

Esos cambios presagian el adiós a la infancia a una edad en la que jugar es todavía la principal prioridad. “El estirón” tiene un nombre científico: se llama “pubertad precoz”, y es parte de un proceso que tiende a presentarse cada vez más temprano.

Los expertos coinciden: la edad media de la pubertad, y en consecuencia de la primera regla, se está adelantando en todo el mundo.

Por ejemplo, un estudio realizado en Dinamarca y publicado en abril de 2009, encontró que las danesas ya inician la menarquia (primera menstruación) un año antes que hace 15 años.

Y en España, la menarquia precoz es un fenómeno generalizado. De hecho, el doctor Ramón Cañete, jefe de Endocrinología Pediátrica del Hospital Universitario Reina Sofía, de Córdoba, sitúa la edad media de la primera regla para la niñas españolas, entre los 11 y 12 años.

“Llama la atención el hecho de que el reloj de la pubertad, se está adelantando en niñas que, o están sobrealimentadas o han pasado en poco tiempo de la malnutrición a una alimentación más rica y variada”, dice Cañete.

“Cada vez es más frecuente ver que la pubertad se inicia entre los ocho y 10 años, y el factor responsable de este fenómeno parece claro: bienestar y buena alimentación y como consecuencia, los niños y niñas entran a la pubertad de manera abrupta”, asegura el doctor Ramón Cañete.

Las referencias

“Los médicos tenemos muy claro que las niñas maduran ahora más temprano que hace 30 ó 40 años”, afirma el doctor Manuel Pombo. Este especialista se remite a un estudio de 1997 realizado en Estados Unidos por la doctora Marcia Herman-Giddens, que reunió datos de 17 mil niñas en edades comprendidas entre los 3 y 12 años.

El estudio de Herman-Giddens concluyó que 38 por ciento de las niñas negras y 11 por ciento de las blancas, habían iniciado su desarrollo mamario a la edad de ocho años .

“Curiosamente, la media de la edad de la menarquia para las niñas, tanto negras como blancas, era muy similar: 12.1 para las negras y 12.8 años para las blancas.

Son muchos los estudios que relacionan la pubertad temprana con el aumento de la obesidad o con una mejor alimentación.

“Las niñas con sobrepeso tienden a madurar antes”, refiere el doctor Pombo. Pero este especialista baraja otras posibles causas, entre elllas la presencia de residuos de estrógenos en los productos cárnicos y en los plásticos, los cuales contribuyen a la madurez temprana de las niñas.

En efecto, informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han advertido de la especial vulnerabilidad de los niños y niñas a la exposición a sustancias químicas presentes en productos derivados de la industria alimentaria.

Una de las consecuencias sería la pubertad precoz. Todo ello debido a la influencia de sustancias que favorecen la fijación de grasas e influyen sobre la madurez sexual de los chicos y chicas.

Lo observado

En otros casos, el paso de una dieta pobre a una más rica y equilibrada, estimularía la producción de hormonas del crecimiento, y eso favorecería la maduración sexual precoz.

El doctor Ramón Cañete refiere que recientemente atendió en su consulta a varias niñas de origen nepalí que fueron adoptadas en torno a los cinco y seis años de edad por varias familias andaluzas.

Antes de cumplir el primer año en sus nuevos hogares, tiempo suficiente para familiarizarse con la dieta mediterránea, las niñas se vieron abocadas a la pubertad.

“Esta es una evidencia clara de que el cambio nutricional juega un papel importante en la precocidad sexual de las niñas. Y esto se nota de manera muy especial en el caso de niñas de origen humilde que son adoptadas a edades de cuatro a cinco años”.

Basándose en su experiencia, el doctor Cañete calcula que la proporción entre niñas y niños precoces es de 20 niñas por niño. Una apreciación que coincide con estimaciones que se han realizado en otros países y que refieren una proporción de 13 a 23 niñas precoces por cada niño precoz. Signos visibles

Aquella madre veía crecer a su hijo con tanta rapidez que decidió registrar cada mes la estatura del niño.

Hasta que observó que no sólo crecía, sino que todo en él cambiaba a enorme velocidad. Se notaba en sus rasgos una pubertad temprana para un niño de siete años. Así que ella y su esposo decidieron llevar al pequeño al médico.

En la sala de espera se encontraron con varias niñas. Todos, las niñas y su hijo. tenían algo en común: un exceso de estatura y en un índice de masa corporal superior al que les correspondía para su edad.

En los niños el estirón temprano es menos frecuente, pero más inquietante, ya que en algunos puede indicar la presencia de un tumor o una alteración fisiológica.

“Por fortuna, el diagnóstico de nuestro hijo fue de ‘pubertad precoz por causa desconocida’”, relata la madre.

“Le hicieron análisis de sangre y dos resonancias magnéticas y no había ninguna causa orgánica.

Desde entonces, el niño debe seguir una medicación para frenar la masculinización excesiva de su cuerpo.

El niño ha aceptado esta circunstancia con naturalidad. “No hemos apreciado que sienta timidez o vergüenza en el colegio ni a la hora de hacer deporte o ir a la alberca”, asegura la madre.

Los psicólogos sostienen que la serenidad de los padres facilita que los niños vivan este proceso evolutivo sin agobios.

Algo parecido se vivió en una familia mexicana. Los padres llevaron a su hija al especialista a los ocho años al ver que crecía de manera muy apresurada.

La prueba ósea indicó un año de adelanto sobre la edad cronológica. En este caso el especialista recomendó no medicar a la niña, por encontrarse en el límite entre la pubertad precoz y la pubertad adelantada.

“Un segundo especialista al que consultamos dijo que la niñas podía ser tratada, pero al final nos convenció de que el criterio del primer médico era el más aconsejable”, dice la madre.

“No era una enfermedad, por lo tanto, no había que ‘medicalizar’ la situación”, le dijo el especialista. El desarrollo de la niña siguió su curso y ella finalmente tuvo su primera regla en torno a los 10 años. Igual que otras chicas que había conocido en la sala de espera.

Pero no siempre se actúa así. Hay especialistas y padres que optan por retrasar la primera regla de su hija hasta los 12 años. En algunos casos por tratarse de una clara pubertad precoz. En otros, por motivos psicológicos y sociales.

Padres preocupados

Además del desconcierto con que las niñas y los niños pueden vivir los cambios que le acercan a la pubertad, el doctor Cañete dice haber observado “cierto sufrimiento” en algunos de los padres, quizá por la responsabilidad que se les viene encima, tanto a ellos como a sus hijos.

Por ejemplo, el temor a que sus hijos se vean abocados a una iniciación sexual igualmente precoz. Algo que, según los especialistas, no tiene que ir en paralelo.

De todos modos los padres no dejan de sentirse inquietos por la disparidad entre las exigencias de la Naturaleza y las costumbres o rituales propios de la infancia.

Es el caso de los padres de una niña con la pubertad muy adelantada que iba a hacer la primera comunión en los meses siguientes: temían que la regla apareciera ese día y que, en cualquier caso, con aquel vestido blanco elegido para la ceremonia, su hija pareciera más una novia que una comulgante.

“El tratamiento es fácil”, explica el doctor Cañete. “Consiste en inyecciones mensuales de la hormona GnRH (responsable de iniciar la pubertad).

“No se vuelve atrás, pero los cambios se detienen, no progresan”, explica el doctor Cañete.

¿Durante cuánto tiempo?

“Durante dos o tres años, hasta alcanzar la edad habitual del desarrollo de la niña”.

El doctor Cañete explica que el tratamiento no tiene consecuencias sanitarias ni reproductivas posteriores.

Y agrega: “Es lamentable que este fenómeno se desconozca y que no se consulte al médico antes de la primera regla porque una vez que se tiene la menstruación ya no es posible frenar el proceso”.

El doctor Cañete considera importante reunir datos y dar seguimiento a estos pequeños pacientes para conocer en un futuro próximo la frecuencia de esta disfunción.

Finalmente, Cañete hace referencia a un punto interesante: “No hay que olvidar”, dice, “que pasada la primera regla, la talla suele aumentar entre cuatro y siete centímetros.

“Pero una de las paradojas de las niñas que viven con pudor la pubertad precoz, es que al final pueden quedarse con una estatura por debajo de sus expectativa.

/vanguardia.com.mx/

Patológica
La ausencia de menstruación es un síntoma importante en la mujer y se llama amenorrea. La amenorrea primaria se define como la ausencia de menstruación en mujeres de 16 años o más.

Se define como amenorrea secundaria a la ausencia de períodos menstruales durante seis o más meses en una mujer que ya ha comenzado a menstruar y que no está embarazada ni lactando ni tampoco en la menopausia.

Fisiológica
La ausencia de menstruación se considera fisiológica:

Antes de la pubertad. La menarquia (primera menstruación) suele tener lugar entre los 10 y 14 años.
En el embarazo. La amenorrea siempre está presente en el embarazo. Por ello, si una mujer joven con presencia constante de la menstruación ésta se ausenta durante algunos pocos meses y la mujer ha estado teniendo relaciones sexuales sin practicar medida alguna de anticoncepción, se considerará entonces el embarazo como posible causa etiológica.
En la lactancia. La amenorrea que se produce durante la lactancia es de origen hipotálamo-hipofisario y es de duración variable. El endometrio no crece ni se desarrolla debido a una disminución en la producción de estrógenos y progesterona. Esto se debe a que, junto a la liberación de prolactina, hay una disminución de la liberación de gonadotropinas y en consecuencia no se produce la maduración de los folículos ováricos.
En la menopausia: se inicia entre los 42 y 55 años. Se debe a que el ovario pierde funcionalidad, y comienza a darse cuando la secreción hormonal deja de ser rítmica.

La menstruación o período es la pérdida de sangre por la vagina desde el útero y representa el inicio del ciclo sexual femenino o ciclo menstrual, que es un ritmo de aproximadamente 28 días de duración, similar al de las fases de la luna y suele aparecer a partir de los 12 años de edad y dura hasta la menopausia.

Etimología
Esta palabra se deriva del español menstruo, proveniente a su vez del latín menstruus, cuyo origen está en mensis, que significa mes.

Descripción
La menstruación es un proceso cíclico fisiológico de las mujeres sexualmente maduras que ocurre con una cadencia media aproximada de veintiocho días, aunque el 90% de las mujeres tiene ciclos entre 23 y 35 días. Lo mismo ocurre en las hembras de todos los grandes primates. Durante la menstruación se produce un sangrado vaginal fruto de la descamación de la capa funcional del endometrio, como consecuencia de la brusca deprivación hormonal al final del ciclo femenino, cosa que se presenta si no se ha producido la implantación de un blastocito. Una de las cosas que ha llamado más la atención sobre la menstruación ha sido su periodicidad, recibiendo popularmente el nombre de «regla» por su rítmica aparición.

Consideraciones culturales
El ritmo de 28 días de la menstruación promedio es un ritmo similar al de las fases de la luna, que se manifiestan 13 veces al año (28 días x 13 = 364 días = 1 año, aproximadamente). Desde la Antigüedad se creía, por esta sencilla relación, que el ciclo menstrual está firmemente relacionado con el ciclo lunar (creencia que ha llegado hasta nuestros días), y por esta supuesta relación se denominaron “lunas” a las menstruaciones. Algunos incluso llegaron a la errónea suposición de que la luna nueva era motivo de la regla en las mujeres vírgenes y la luna menguante en las adultas y casadas. En algunas culturas asocian a la vulva con una herida y a la menstruación con la sangre que llega periódicamente a recordar la existencia de ella.

Consideraciones fisiológicas

Ciclo menstrual.El ovario sintetiza y secreta distintas hormonas esteroides:

los estrógenos: la estrona, el estradiol y el estriol.
la progesterona: se produce durante la fase lútea del ciclo sexual femenino.
la inhibina: actúa sobre las gonadotropinas hipofisarias, suprimiendo la producción de la hormona estimulante del folículo (HEF).
la activina: tiene una función inversa a la de la inhibina, pues estimula la producción de HEF.

Ciclo sexual femenino
Artículo principal: Ciclo sexual femenino
El ciclo sexual femenino es un ciclo bifásico, es decir, está compuesto por dos etapas: la fase ovárica y la fase uterina.

Fase ovárica
Tiene como elemento fundamental al folículo. Su desarrollo y maduración presenta tres características generales básicas:

Selectividad: el folículo destinado a ovular procede de una población de folículos en crecimiento que, a su vez, provienen de una masa de folículos primordiales en reposo, formadas durante el desarrollo embrionario y fetal.
Continuidad: la puesta en marcha del desarrollo folicular es un proceso continuo, hasta que las reservas estén exhaustas.
Regularidad: el desarrollo folicular es un proceso regular y ordenado, con un índice constante de folículos que abandonan el pool en una unidad de tiempo. Esto significa que el ovario es un sistema regulado y coordinado, de manera que el inicio del crecimiento folicular se realiza en intervalos de tiempo regulares y con un índice de depleción de pool constante.

Fase uterina (ciclo endometrial)
Las distintas estructuras que forman el útero se hallan sometidas a la influencia de las hormonas ováricas. Las modificaciones más importantes se producen en el endometrio, también se observan en el moco cervical, expresión de la actividad de las glándulas del endocervix, y en forma menor en el miometrio.

Bajo la acción sucesiva de estrógenos y progesterona producidos por el ovario, la mucosa endometrial experimenta cambios cíclicos en su estrato funcional que se diferencian en tres etapas:

Proliferativa o estrogénica (del 5to al 13vo día del ciclo).
Secretora o progestacional (del 14to al 28vo día del ciclo).
Menstrual o de disgregación (del 1er al 4to día del ciclo).