La pubertad precoz se define por la aparición de caracteres sexuales secundarios (que no son parte del sistema reproductor: los órganos sexuales) antes de los 8 años de edad en la mujer y 9 años en el varón. Esto quiere decir, desarrollo mamario en la mujer y testicular en el varón, junto a un aumento de la velocidad de crecimiento.
Se distinguen dos tipos de pubertad precoz: pubertad precoz central, debida a la activación prematura de los mecanismos neurológicos y hormonales que dirigen las funciones sexuales (a nivel del eje hipotálamo – hipofisario – gonadal).
Cuando las hormonas sexuales están elevadas por alguna otra causa se la denomina pseudo- pubertad o pubertad periférica.
Consecuencias
La pubertad precoz femenina es mucho más frecuente y es un proceso benigno. Sin embargo, en los varones un porcentaje importante de los casos es un efecto secundario a patologías del sistema nervioso central. Sin tratamiento, la pubertad precoz produce un deterioro de la estatura final.
Las consecuencias psicológicas de tal crecimiento desordenado también pueden ser importantes ya que los niños no están preparados para adquirir los caracteres sexuales de un adulto.
Causas relacionadas con el estilo de vida
Pese a que los casos de pubertad precoz hayan aumentado mucho en las últimas décadas, faltan datos para poder determinar exactamente las causas del fenómeno. Sin embargo, algunas hipótesis apuntan a nuestro estilo de vida: aumento de la obesidad (que facilita la producción de hormonas que influencian el desarrollo sexual), falta de actividad física, presencia de estrógenos en los cosméticos y de químicos ambientales.
Tratamiento
La administración o no de medicamentos para retrasar la progresión de la enfermedad depende de la edad en la que se produzca la pubertad precoz y de la velocidad con la que se desarrollen los caracteres sexuales.
Los análogos de la hormona LH-RH (como por ejemplo la leuprolida) tienen como objetivo frenar la producción de las hormonas sexuales responsables y han sido utilizados con resultados muy satisfactorios en el tratamiento de la pubertad precoz central. Más del 95% de los pacientes logran una adecuada frenación de la patología.
En Chile
Aunque no existen cifras sobre la pubertad precoz en el país, un estudio realizado en el 2008 en 1.302 escolares santiaguinos de entre 7 y 19 años, muestra el rol del sobrepeso en el adelantamiento de la pubertad en las niñas.
En el grupo de escolares provenientes de colegios públicos, el promedio de llegada de la primera regla era de 12,5 años, mientras que entre las niñas de colegios privados, el promedio era de 13. La explicación viene del mayor sobrepeso que mostraron las primeras, tema que se hace especialmente preocupante si tomamos en cuenta que según la Encuesta Nacional de Salud 2003, en Chile el 22 % es obeso y el 38 % tiene sobrepeso.
En cuanto a los niños, según la JUNAEB (Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas), un 21,1% de los escolares chilenos presenta obesidad, correspondiente al índice de medición para el año 2007 entre estudiantes de primero básico del sector público.
fuente/terra.cl
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