Para las mujeres que no quieren contaminar el planeta -botando productos sintéticos que tardan 200 años en degradarse- se crearon toallas de tela 100% algodón, reutilizables y con alitas. También hay “tazas” para contener el flujo menstrual. Tú puedes elegir.
Son miles en el mundo y en Chile el mercado ultranatural y de consumo responsable aumenta. Una de ellas es Tatiana Renom, que la falta de una alternativa para no contaminar con el plástico de las toallas higiénicas desechables -en promedio una mujer usa 14 mil unidades durante su vida fértil- decidió confeccionarse unas ella misma. Por más de seis meses buscó telas de algodón, moletón, cortó, cosió, midió y se probó numerosos modelos hasta dar con uno suave, cómodo, seguro y lindo, que puede usar en cualquier circunstancia. Hace cuatro años que reemplazó en forma definitiva las tradicionales y hoy ocupa en forma exclusiva las que llamó Ecoalitas.
Tatiana recuerda que durante miles de años las mujeres usaron paños y telas para controlar el flujo menstrual “ahora pueden volver a usarlos, pero con todas las comodidades de las desechables y las ventajas de la tela”, dice convencida que no es una locura postular el uso de género lavables durante la menstruación.
Los reparos para un producto como éste son su comodidad y seguridad en medio de una imagen de mujer múltiple siempre corriendo y sin tiempo para preocuparse de lavar toallas, sin embargo, quienes han decidido usarlas, sostienen que no volverían a las desechables y que también ahorran dinero. “He usado toallas de género por dos años y no me cambiaría devuelta a las desechables por nada. Ahorro dinero, produzco menos basura y me siento mucho más cómoda, no más plástico entre las piernas. Si puedes lavar tu propia ropa puedes lavar las toallas” dice una entusiasta cliente de este tipo de producto.
La suciedad se lava en casa
Arrojar miles de toneladas de plástico que demora más de 200 años en degradarse no es la única razón. “Es cierto que uno tiene que estar dispuesta a dedicarle un poquito de tiempo a sus toallitas para conservarlas bien, pero para mí no ha sido ningún drama, todo lo contrario… ¡me encanta tenderlas y ver todos los diseños que tengo! Además es un tiempo de conexión con tu período menstrual que se puede disfrutar”, dice Susana Grau, traspasando la distancia que se genera entre la mujer y su menstruación, generalmente tratada con eufemismos como regla, el período y otros peores como “estar enferma o indispuesta”, como si fuera necesario esconder o sentir vergüenza”, recalca.
Parecido piensa la socióloga Karen Glavic, quien ha tenido una buena experiencia con este tipo de toallas y las recomienda, aunque sabe que muchas mujeres no están dispuestas a usarlas porque “encuentran que es sucio” y cree que esa percepción se debe a “un rollo de ocultar la menstruación, que las toallitas ojalá sean casi invisibles o con olor a manzana”. Para esto hay que tomar una decisión.
La creatividad criolla no es la única, de manera más industrializada, pero igualmente ecológicas son las toallas higiénicas lavables Imse Vimse, fabricadas 100% de algodón orgánico, garantizando la ausencia de químicos. Sostienen que sus clientas disminuyen la aparición de hongos e infecciones causados por el plástico, la humedad que se produce y los químicos súper absorbentes que contienen las toallas higiénicas desechables. El algodón “permite al cuerpo respirar” y tienen una delgada capa de poliuretano laminado con poliéster que también las hace impermeables. En Chile es comercializada por BB Orgánico, una tienda especializada en productos orgánicos para guaguas y madres.
Pero no sólo la preocupación por el medio motiva a las mujeres a cambiar la promesa de olvidar el desecho menstrual, también las usan quienes sufren de alergias y mayor sensibilidad de la piel frente al plástico y el gel maxiabsorbente, un polvo que en el caso de los tampones se ha asociado al síndrome de choque.
Tatiana cuenta que tiene un grupo de clientas que se dedican al montañismo y el uso de toallas desechables era un problema. Ellas sostienen que son ideales para sus viajes.
El reemplazo de los tampones
La comodidad, libertad de movimiento y acción que otorga el uso de tampón durante el período de menstruación tiene un competidor ecológico, que además es más económico y lavable con un simple enjuague. Se llama copa menstrual y es un dispositivo de silicon médico que mide aproximadamente 5 centímetros, de larga durabilidad y sin contraindicaciones. Se usa como un tampón en la pared vaginal, recogiendo el flujo menstrual sin pérdidas ni malos olores.
Las copas menstruales existen desde 1930 y en Europa se venden en farmacias y autoservicios, en nuestra región comienzan a conocerse y se adquieren principalmente mediante redes y solicitudes por internet. Una de las marcas con más presencia es Mooncup, fabricada en Inglaterra y dispone de dos tamaños. También existen Lunette, Diva Cup y The Beeper. En todos los casos se trata de un dispositivo que no se nota, es seguro, fácil de limpiar, no requiere recambio, dura aproximadamente 10 años. Apta para sensible, afta, eczema o alergias.
Francisca es una de las responsables de que este producto se pueda comprar en Chile y sostiene que Mooncup fue creado por una matrona consciente de la toxicidad de las toallas higiénicas y los tampones y la confeccionó como regalo para su hija y una forma de protegerla. “No sólo es ultrasana para el cuerpo, es ecológica, cómoda e higiénica”.
Mooncup, la taza de silicona que recoge el flujo. Se puede comprar a través de internet en Ammaterra.cl y tiene un precio de 30 mil pesos.
En esa misma página se puede conseguir también toallas higiénicas biodegradables de algodón orgánico por un valor de $2.500, aproximadamente.
fuente/lanacion.cl/