Archive for Agosto, 2009

Las nuevas píldoras anticonceptivas permiten limitar el período menstrual a cuatro veces al año. ¿Son inocuas para la salud?

Estudios recientes demuestran que en todo el mundo está aumentando la cantidad de mujeres que aceptan las recomendaciones de sus ginecólogos, quienes desde hace ya varios años, y en forma creciente, vienen prescribiendo y respaldando métodos anticonceptivos que virtualmente eliminan el período, para habilitarlo sólo si se busca un embarazo.

El resultado es que, con estas pastillas, las mujeres padecerían menos cánceres e incomodidades –derivados del hecho de menstruar demasiados años–, pero a la vez resignarían una instancia que siempre estuvo muy asociada a la identidad femenina.

El cambio lo está impulsando un fenómeno que se conoce como “el exceso de períodos”. En épocas preindustriales – de mediados del siglo XVIII hacia atrás –, las mujeres no tenían más de 100 ciclos femeninos a lo largo de su vida. La maternidad precoz, la tendencia a parir muchos hijos, una menopausia temprana y una baja esperanza de vida hacían que pudieran pasarse unos 90 meses sin período y vivieran el sangrado como algo no tan común.

Pero en la actualidad todas estas costumbres y realidades se dejaron de lado, y una mujer tiene cerca de 400 ciclos a lo largo de su existencia. Según médicos y antropólogos, nunca el cuerpo femenino tuvo tantos períodos como ahora.

Por eso es de esperar que haya mujeres, sobre todo de generaciones más jóvenes, que tomen distancia de una idea de feminidad históricamente arraigada: la que sostiene que los órganos genitales internos y las menstruaciones definen al ser femenino.

Si fuera por su condición “natural”, el organismo femenino debería engendrar un hijo por año. Desde el momento en que esto ya no pasa, los especialistas coinciden en que es correcto que la ciencia médica esté aprovechando la artificialidad de las píldoras en beneficio de las mujeres.

En la vereda opuesta, hay gente que rechaza la idea de suprimir el ciclo femenino porque consideran que es exigir a la mujer que sea como un hombre, y no aceptarla tal cual es.

Una encuesta realizada por los laboratorios Bayer revela que el 30% de las argentinas usa pastillas anticonceptivas, y de esa manera nuestro país está en cuarto lugar en el ranking de consumo, debajo de Francia (45% de las mujeres toma la píldora), Alemania (34%) y Brasil (31%).

En Europa y Estados Unidos, el consumo está tan masificado que incluso hay más de una variante farmacológica: existe la Seasondale (una píldora que hace menstruar sólo cuatro veces al año), los endoceptivos (que anulan íntegramente el sangrado) y también las pastillas clásicas, que reducen el ciclo a un evento simbólico.

Pero en nuestro país el mercado es mucho más reducido por razones culturales, ya que, para muchas argentinas, la menstruación es la forma de asegurarse que no hayan quedado embarazadas. Es común que aquí rechacen los anticonceptivos por miedo a la “paranoia” que puede surgirles de la falta de sangrado.

Además, asocian la falta de ciclo con la menopausia. Aunque esto se está modificando, y hoy hay toda una generación de chicas más jóvenes que lo vive de otra forma.

Fuente: Crítica Digital

El diagnóstico comienza por la evaluación completa por parte del ginecólogo.

Entre 40 y 90% de las mujeres en el mundo sufren de dismenorrea.

La dismenorrea es un trastorno menstrual caracterizado por dolores menstruales severos y frecuentes asociados con la menstruación. El alcohol, el cigarrillo, la cafeína y las grasas contribuyen a aumentar los dolores menstruales

Entre 40 y 90% de las mujeres en el mundo sufren de dismenorrea, según las cifras que maneja la Sociedad Española de Medicina General (SEMG). Se trata de un trastorno que produce dolores menstruales severos y en algunos casos es hereditario.

Hay dos tipos de dismenorrea. La primaria se manifiesta con la primera menstruación (menarquía) y dura toda la vida, aunque puede disminuir con la edad y los embarazos. Produce dolores provocados por contracciones uterinas severas y anormales, debido a los efectos de la hormona llamada prostaglandina.

La dismenorrea secundaria aparece alrededor de los 30 años. Causa períodos menstruales dolorosos provocados por otra patología clínica (por ejemplo, enfermedad pélvica inflamatoria, fibromas uterinos, endometriosis, abortos, infecciones).

La dismenorrea produce dolor pélvico o abdominal, molestia en la parte baja de la espalda, dolor de cabeza y calambre en las piernas y genera irritabilidad y depresión en las mujeres que la padecen. En algunos casos estos dolores están acompañados por vómitos, mareos, diarrea o estreñimiento.

Aunque en la mayoría de los casos los dolores por dismenorrea no interfieren con la rutina diaria y se pueden controlar con analgésicos, a algunas féminas prácticamente las inmoviliza en su cama por lo cual suspenden sus actividades diarias.

Para combatir el dolor los especialistas recomiendan el uso de Analgésicos no Esteroideos (Aines) entre ellos el diclofenac, y las tabletas anticonceptivas (TAC), que reducen la actividad miometrial (contracciones del útero).

Los Aines deben tomarse un día antes de la regla (en el caso de mujeres con períodos regulares) o cuando comienza el dolor.

Para disminuir los síntomas, los especialistas aconsejan realizar ejercicio de forma regular, disminuir el consumo de tabaco, alcohol y cafeína; aplicar calor a la zona y tomar más líquido (del agua, jugos, frutas y verduras).

Ante cualquier molestia lo más recomendable es consultar con un especialista, quien efectuará una serie de exámenes para determinar el origen del dolor y su tratamiento.

Fuente/analitica.com/

Tres de cuatro los paceden.

Llaman a las mujeres en edad productiva a consultar con el médico ante los síntomas premenstruales, pues cada mes, tres de cada cuatro mujeres, jóvenes y adolescentes, manifiestan antes de su menstruación la aparición de uno o varios síntomas (dolor de cabeza, en la espalda o abdomen, cansancio, aumento de peso, náuseas, llanto con facilidad o irritación sin motivo aparente) informó el doctor Leopoldo Vázquez Estrada.

El especialista en Biología de la Reproducción Humana, certificado por el Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia, manifestó que cualquiera de éstos síntomas puede estar relacionado con el llamado Síndrome Pre-Menstrual (SPM)

“Estos síntomas se presentan entre cinco y hasta once días antes de que comience el sangrado menstrual, afectando a la mujer de manera integral, ya que no sólo son trastornos físicos como los comentados, sino también emocionales que alteran en diversos grados su estado de ánimo y psique”, explicó el doctor Vázquez Estrada.

Según el especialista en Biología de la Reproducción Humana, en ocasiones las propias madres recriminan a sus hijas o a otras mujeres más jóvenes por manifestar sus dolencias, sentenciando que el Síndrome Pre-Menstrual es algo ‘natural de la feminidad’, por lo que deben resistirlo sin quejarse, subestimando los potenciales riesgos y problemas de este padecimiento.

Ante los síntomas relacionados con el llamado SPM, las mujeres normalmente recurren a alternativas como beber té, masajes, analgésicos o antiespasmódicos, opciones que a veces pueden disminuir de manera parcial aunque no significativamente algunas dolencias.

Adicionalmente a la terapia farmacológica, explica y recomienda el experto, es importante practicar ejercicio, seguir una alimentación balanceada, rica en cereales integrales, frutas y verduras, así como reducir la cantidad de sal, azúcar, alcohol y cafeína (chocolates, refrescos de cola) en su dieta diaria.

Vázquez Estrada instó a aquellas mujeres que presenten estos síntomas, acudir y preguntar a su médico, ya que podrían tratarse de alertas del organismo sobre un padecimiento mayor al llamado Síndrome Pre- Menstrual.

Vital considerar los siguientes síntomas.

Malestares físicos: dolor de cabeza, espalda y/o abdomen, inflamación de los tobillos, pies y manos, pesadez o cólicos abdominales, llenura abdominal, sensación de gases, espasmos musculares, sensibilidad en las mamas, aumento de peso, herpes labial recurrente, brotes de acné, náuseas, estreñimiento o diarrea, disminución de la coordinación, deseos vehementes por alimentos.

Síntomas emocionales: ansiedad o pánico, confusión, dificultad para concentrarse, tendencia al olvido, capacidad de discernimiento deficiente, depresión, irritabilidad, hostilidad o agresividad, aumento de los sentimientos de culpa, fatiga, entre otros.

Fuente/oem.com.mx/

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